Como mujer y mamá estos días se me ha hecho el corazón chiquito al leer las terribles noticias de tantos niños abusados en varios colegios. Y me pregunto ¿cómo le hemos podido fallar?
Les hemos fallado porque los adultos tenemos la responsabilidad de cuidar y proteger la inocencia, el bienestar y la felicidad de los niños.
Les hemos fallado por no identificar a tiempo a los agresores. Estas personas usualmente acceden a posiciones de poder cercana a los niños para poder cometer sus actos perversos. Y es nuestro deber seleccionar con quien se relacionan nuestros niños.
Les hemos fallado porque no se ha planteado una solución a este doloroso problema. Si bien es >urgente > denunciar y encarcelar a estos criminales con el fin de removerlos de nuestra sociedad e impedir que sigan haciendo daño, pero es medida tardía, que no borrará el trauma a las víctimas. Tampoco es una solución endurecer las penas como se ha demostrado en otros países.
Es momento de plantear una solución desde su raíz. Que ningún otro niño tenga que sufrir el más mínimo abuso. Y para ello, es necesario rescatar el valor de la familia y la influencia que tienen los padres en la crianza de sus hijos. Los niños que crecen en hogares donde el abuso está presente tienden a aceptar este maltrato en su vida o pueden convertirse en agresores. Por eso, el ejemplo de los padres es importantísimo para que lo niños desarrollen su autoestima, se valoren para no involucrarse en relaciones de abuso, y por supuesto para que desarrollen correctamente su parte psicológica – afectiva que los lleve a tratar a los demás siempre con amor y respeto. Para ello, >es esencial una educación que fortalezca la voluntad e integridad de la persona en valores universales como el respeto, la empatía, la templanza, el autodominio, la humildad, y la generosidad.
La solución no es automática, y habrá que estar alerta para detectar a los abusadores encubiertos en la sociedad. Pero unidos podemos frenar este círculo de violencia.
¿Cómo podemos prevenir el abuso sexual en los niños?
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Explíqueles que si alguien los toca en sus partes íntimas o los hace sentir incómodos deben contarle a alguien, y que por ninguna razón se queden callados, aún cuando reciban amenazas de quien lo hizo
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Fomente una relación de confianza para que su hijo o hija pueda recurrir a usted, si algo le ocurre
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Prive al niño de imágenes, palabras y escenas no apropiadas para su edad.
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Asegúrese que el ambiente de la casa sea un ambiente de protección y cuidado para el niño.
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Acompañar al niño al doctor, dentista, y cualquier actividad donde un adulto pueda aprovecharse de ellos.